lunes, 13 de agosto de 2007

Los Miserables; El Musical en México

Los Miserables, el rey de los musicales inspirado en la novela homónima de Victor Hugo (1802-1885), termina dos años de estadía en México el 29 de agosto. Sin duda es la versión mexicana de un extraordinario concierto musical. Tras haber captado una audiencia de unas 800 mil personas en más de 700 funciones por un costo aproximado de tres millones de dólares, Los Miserables, deja el sello del antes y el después.Esta puesta en escena, que conjuga acción y espacio con gestos, diálogo musicalizado, vestuario, maquillaje e iluminación en el más antiguo de los festines efímeros, tiene un elemento inédito que la separa de las otras 40 mil funciones de Los Miserables desde su primer estreno en 1980, en el Palais des Sports de París.
Es una versión mexicana que logró marcar un récord de asistencia después de El Diluvio que viene (1979), que atrajo más de un millón de espectadores.“Tuve la fortuna de que me dijeran olvídate del texto en inglés y haz una versión mexicana. La única referencia que se vale para nosotros es Victor Hugo, la novela, la novela... Aquí tenemos un ejemplar siempre”, cuenta a Crónica Alvaro Treviño, director residente y traductor de la obra.“Victor Hugo dedica capítulos enteros al kaló, donde no habla de personajes, no habla de París, simplemente de la manera de hablar, y me dije, por esa puerta yo me meto” para `mexicanizar´ el guión”, agrega.Así, pudo incorporar un argot mexicano en personajes como Gavroche, un niño de 11 años que se incorpora a la revolución que narra Victor Hugo en su novela.El chaval, al unirse a los rebeldes, exclama, casi hablando con una cadencia musical, “este güey se cree muy salsa”, la versión de “that inspector thinks he is something” (literalmente “este inspector se cree la gran cosa“), una de las frases favoritas de Treviño porque “le da un sabor muy mexicano” al drama. Muy mexicano y muy universal que, en su opinión, es lo que Victor Hugo buscaba.“Eso es lo que le ha dado a la obra su universalidad. Si lo hubiéramos circunscrito a Francia y a París y a una época, hubiéramos perdido mucho”.Lo que parece un hecho es que esta obra —que termina su estancia en México el 29 de agosto— ha dejado una huella indeleble en los que la vieron y los que actuaron en ella.“No podía quitar los ojos del escenario. Creo que ni parpadié durante las tres horas que duró. Voy a regresar con mis padres el próximo domingo. No quiero que se la pierdan”, dijo a Crónica al salir del espectáculo Valeria, una estudiante de 18 años que fue a ver la obra con un grupo de amigos el pasado domingo.
“Los latinoamericanos somos de sangre muy caliente, y nosotros aquí le metemos mucho sentimiento, le metemos caché, le imprimimos el corazón”, cuenta Laura Cortés, una de las mejores voces del musical y, sin duda, uno de los personajes más mexicanos de la obra.Para Ernesto D´Alessio, que hace el papel de Marius, el héroe romántico de la novela, la puesta en escena en México de Los Miserables es un parteaguas en la historia del teatro en el país.“Los productores directores extranjeros han visto muchísimo potencial actoral en México y ya no habrá excusa alguna para traer obras aquí”, afirmó el joven artista.Recordó que cuando el productor del musical original, Cameron Mackintosh, llegó a México en 2002 a preparar el montaje, lo primero que le preguntó la prensa fue por qué se tardó tanto tiempo en traer el musical a nuestro país.“Fue muy sincero. Dijo que porque creía que no había talento en México. Pero después de ver las dos primeras funciones antes del estreno, aceptó su error. Nos pidió que demostráramos lo que los actores mexicanos podíamos hacer y que lo hiciéramos a nuestra manera”.Y hay que decirlo, lo lograron. La armonía acompaña a cada frase, los giros idiomáticos y `toques de color´ permean el guión `mexicanizándolo´.
Las tres horas que dura este musical se mueven en otra esfera: el goce divorcia al público de la medida del tiempo.La música —de Claude-Michel Schönberg y Alain Boubli— es el vehículo idóneo para que las palabras del dramaturgo y poeta francés viajen sin mayor escala a los confines de su discurso beligerante y apasionado. La crítica valerosa de Víctor Hugo a la injusticia social que se vivía en la Francia de su tiempo, fue una constante en su quehacer literario que alimentó enemistades de alto rango.Su aguda exploración del espíritu humano en Los Miserables le ha valido un sitio privilegiado en la literatura universal.Modernidad. Víctor Hugo encontraría difícil entender que para montar un texto que habla de revolución y desposeídos, se necesitaran tantos artilugios tecnológicos. Lo cierto es que el poeta francés más popular del siglo antepasado no puede opinar sobre la puesta musical tipo Broadway, a la que miles de mexicanos que nunca leerán el texto, se han acercado.Barricadas mecánicas de tonelada y media y un plato giratorio hidroneumático en medio del escenario solucionan los cambios escénicos en Los Miserables.Bajo las órdenes de la mirada acuciosa de Adriana Beatty, la directora técnica, un equipo de 60 técnicos trabaja largas jornadas para que los elementos de precisión no dejen de serlo.Aunque nunca falta la piedra en la sopa, casi todos los percances ocurridos durante las funciones se solucionaron en unos cuantos minutos, sin que el público se perturbara demasiado.“Varias veces tuvimos apagones”, comenta Beatty, “y como todos los sistemas están sincronizados por computadora, en el momento de una falla hay que reiniciar los equipos”. En esas ocasiones, antes de encender la planta de emergencia, se tuvo que avisar al público y rogarle su paciencia.“Tuvimos que cerrar el telón, porque queríamos que la gente se llevara un espectáculo de calidad impecable”, platica.Otra falla que quizá nadie en el público notó ocurrió cuando el actor que hace del `villano´ Inspector Javert (Luis René Aguirre) tuvo que hacer gala de su potente y ronco pecho para sustituir un micrófono que dejó de funcionar a la mitad de una escena.
Ernesto D’Alessio (Marius) “Mi personaje es cursi”Me gusta que mi personaje sea demasiado cursi. No llegar a lo tonto. Pero es un tipo que no sabe qué hacer, que habla de revolución y de pronto se topa con una mujer que la cambia la vida.Casi todos los personajes tienen una sicología, pero lo que yo hago en escena básicamente lo inventé yo, simplemente respeté trazos que los directores nos piden, pero te dan libertad. El mensaje que me ha dejado es si habrá un mañana.Claudia Cota (Cosette) “Canto suave”Soy cantante de ópera, pero aquí querían notas muy agudas pero suaves, con la voz del pecho, sin el estruendo de la ópera. Unos de los momentos más lindos fue el estreno cuando Cameron Mackintosh dijo “She is the best Cosette” (Ella es la mejor Cosette). Aquí aprendí a ser tolerante.Fazio Galván (Valjean) “Le metemos el corazón”Me quedé con muchas ganas de seguir en esto. Me deja disciplina. Claro que le pones algo latino al personaje. Los directores extranjeros nos dicen que no somos los mejores actores, ni los mejores bailarines ni los mejores cantantes pero sí somos los que más corazón le metemos. Aunque no logremos esa perfección de los alemanes o de los ingleses, la energía que le mete el latino a la escena es maravillosa.Angel de Mendoza, (Gavroche) “Ténme fe”Sí, digo frases como las que dicen muchos niños en la calle en México que son maltratados... “Es muy trucha; es la más picuda, es bien filosa...” O esta stanza, por ejemplo: “Este güey se cree muy salsa, éste pasa de hocicón, yo soy jefe de este teatro y controlo hasta el telón. Soy Gavroche, ténme fe, no te achices, lo veré...”
Adriana Beatty (Directora técnica) “Me encargo de las tripas”A veces pensé, híjole, Miserables, podré, no podré, está muy grandote...y cuando llega el final de la temporada, uno dice, sí pude.Me encargo de las tripas del teatro, del inframundo que no ve el público. Porque para que haya un piso giratorio, hay que poner cables (!!cablesotes!!), alambres, clavijas, tornillos, palos, tela, pegamentos, maderas... La historia tiene muchas cosas que se parecen a la historia de México. La escena de Gavroche, por ejemplo, que sale a luchar y que termina baleado. México se identifica con los niños de la calle.Alvaro Cerviño, (Director residente)“El espacio desnudo”Uno no sale el mismo de aquí. En mi caso, me dí cuenta que el teatro musical se puede hacer de otra manera. La puesta en escena está basada en las teorías de Peter Brook, aunque los musicales y Brook sean cosas un poco distantes: el actor vacío, el espacio desnudo...
Los Miserables, ¿es un hit?, supongo que sí: Fela Fábregas La productora Fela Fábregas se refiere a la tamporada de dos años de Los miserables en México y dice: son “otras épocas”, ahora la gente no acude al teatro como hace tres décadas, cuando ella y su esposo Manolo Fábregas estrenaron El Diluvio que viene, que en su primera temporada tuvo una audiencia de más de un millón de espectadores a finales del 1970.“Eso sí fue un récord y nadie lo ha podido superar”, afirma categórica.En aquellos años, “las filas para entrar a ver El Diluvio eran cinco, seis... de lunes a sábados, dos representaciones diarias”, recuerda con cierta nostalgia.Y es que ahora “la televisión ha quitado mucho el interés por el teatro, me da la impresión que la familia completa no está yendo al teatro como antes, las parejas trabajan toda la semana y el domingo lo ocupan para ir al súper. La verdad es que los padres de familia ya no se preocupan por darles esta educación a sus hijos”.Los Miserables, ¿es un hit?, le preguntamos. “Pues (ríe), supongo que sí, porque el éxito ahora se mide como un estímulo colectivo, y además porque no se quitó a los tres meses. Es que ahora la capacidad de optimismo ha cambiado”.

2 comentarios:

la flaca dijo...

Yo sufrí horrores por no haber podido ir a verla. Es mi favorita.

miss. joe jonas dijo...

lastima q apenas me doy cuenta d las cosas lindas dl teatro. tengo 15 años y apenas me entero q sta obra estuvo en mexico hace no mucho tiempo. espero la vuelvan a poner pronto y JURO q la voy a ver mas d 1 vez :)